M de Madrid y Manzanares

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M de Madrid y Manzanares

El río Manzanares, uno de los símbolos más populares de Madrid e inspiración para muchos. Como para pintores como Goya, en sus conocidos cuadros “La pradera de San Isidro”, “Baile a orillas del Manzanares” o “La merienda”, donde vemos a los antiguos habitantes de Madrid jugando o de romería a orillas del río. Casi casi como hasta nuestros días. Porque, ¿quién no ha paseado por alguno de sus tramos de la ciudad?

De hecho, desde que Madrid se convirtió en la capital en el siglo XVI hasta el segundo tercio del siglo XIX, las márgenes del río eran utilizadas como lavaderos de ropa o lugar de recreo a su paso por la ciudad. Podéis ver restos​ de las antiguas instalaciones de la Casa-Lavadero de Policarpo Herrera, junto al puente de Toledo, y de dos casas de lavandería entre los puentes del Rey y de Segovia, así como algunos canales artificiales, excavados en paralelo al cauce del río para facilitar las labores de las lavanderas.

Todo ello debido también a que ha sido siempre un río de escaso caudal. Un diplomático alemán llegó a declarar en su día irónicamente, que el Manzanares era “navegable en coche y a caballo”.

Tras el soterramiento de 6 kilómetros de la carretera de circunvalación M-30 en 2007, se creó en torno a las márgenes del curso fluvial el parque conocido como Madrid Río, uno de los más grandes de la capital, destacando con el puente de Arganzuela, obra del arquitecto francés Dominique Perrault. Otros de nuestros puentes favoritos son el Puente de la Reina Victoria, el Puente del Rey y el Puente de Segovia.

En 2016 el Ayuntamiento decidió abrir las compuertas para proceder a lo que denominó “renaturalización” del río, que favoreció el crecimiento de vegetación en el cauce y la formación de isletas, al bajar el nivel del Manzanares. ​